miércoles, 9 de noviembre de 2011

La soberbia y la humildad son como tal: sólo palabras antónimas y en esencia es un abismo el que las separa. Por una parte en la humildad únicamente cabe el amor y en la soberbia solo cabe el odio.
Hay personas desafortunadas que nacieron en la abundancia material y hay personas bendecidas que nacen en la gracia del amor y la humildad espiritual; y en muchos casos en la pobreza material; sin embargo, al mismo tiempo nacemos desnudos del mundo material solos con nuestro cuerpo expuesto pero también nacemos llenos de los dones y la virtudes del espíritu que Dios nos concede, dependiendo de las circunstancias las empleamos o bien creemos perderlas y hay vicisitudes que nos ciegan entre ellas la soberbia, mas defiendo el hecho de que todo lo que existe y no es concedido no es bueno ni es malo sino herramientas para sobrevivir y en si así pasa en este lugar; es una lucha constante y diaria siendo cada día una telaraña de decisiones que te llevan únicamente a dos caminos al bien o al mal seamos creyentes o no.

Y así pasa con la soberbia, en todos los casos la soberbia es solo un espejismo, en algunos caso es el espejismo de sentir seguridad en nosotros mismos o creemos que es lo que nos sostiene en este mundo pero ¿Qué es este mundo? Sino un mundo de apariencias y de máscaras que usamos para OCULTAR nuestra pobreza y nuestro vacio, así pasó con Jesús y Nicodemo en el evangelio según San Juan (3, 19-21)



19En esto consiste el juicio:
la luz vino al mundo,
y los hombres prefirieron
las tinieblas a la luz,
porque sus obras eran malas
20 Todo el que obra mal
odia la luz y no se acerca a ella,
por temor de que sus obras sean descubiertas.
21 En cambio, el que obra conforme a la verdad
se acerca a la luz,
para que se ponga de manifiesto
que sus obras han sido hechas en Dios".


 
Lo mismo sucede con la soberbia; es la sombra que acompaña nuestros actos y que obstruye a nuestra luz ¿Por qué nos dejamos ensombrecer? No lo sé pero lo que sí sé es que la humildad nos engrandece y si dejamos mostrar esa luz al caminar por este mundo de obscuridad será más fácil no perdernos en el camino, la verdad y la vida, si me doy a entender.

Maclovia

 
Es una película encantadora de la época de oro del cine mexicano. La trama hechiza desde los primeros minutos en que comienza y mantiene las emociones en cierta ambivalencia; de un suspiro a una lágrima y de ahí a la alegría. Esta historia de amor contrasta con la poca o nula oferta actual del cine (no sólo mexicano).
             

 
Es un bello largometraje destinado al amor y aunque hay quienes opinan que se trata de una versión más de la conocida historia de la “Bella y la Bestia”, difiero en ello ya que es protagonizada por dos rostro tan bellos como emblemáticos del cine mexicano, como lo son María Félix y Pedro Armendáriz, ambos papeles principales cargados no sólo de belleza física, sino también de una gran nobleza de corazón.

  
Maclovia es protagonizada por María Félix, la más hermosa mujer de la Isla de Janitzio custodiada celosamente por su padre. Pedro Armendáriz interpreta a José María, quien es el más humilde pescador de la Isla y pretende el amor de Maclovia.          
El amor entre ambos es puro, sencillo y profundo (a la vez también) es frustrado por el celo paterno y por la envidia de la amiga de niñez de José María, mas no es impedimento para él. Después de que le es negado hablar, tratar o siquiera contemplar a Maclovia decide escribirle una carta donde expresa el amor que le  tiene, pero siendo un pescador (analfabeta) tiene que recurrir al auxilio del Profesor de la Isla, le da “licencia” de participar  en sus clases, para que aprenda a escribir y a la vez lo hacer un ejemplo viviente de la consecuencia de la falta de estudios.   

José María  motivado por el amor, tiene una férrea voluntad para superarse. El profesor es para el protagonista  lo que Virgilio para Dante en la “Divina Comedia” y lo conduce con bella poesía por el difícil camino del saber.
            Atento y emocionado el pescador presta sumo interés a su mentor en la clase de historia y el Profesor narra a sus alumnos una grandiosa remembranza de un hombre que se distinguió por su voluntad, un héroe nacional tan indio como nuestro protagonista y que llevara su nombre: José María Morelos y Pavón.
            Esta es una escena exquisita que provoca una gran sensación patriota y una fuerte lección para muchos mexicanos que tratamos con desprecio o indiferencia al indígena